La modernización y expansión de las empresas con sede en Andalucía y también de los profesionales autónomos tiene un reto en el horizonte cercano, adaptarse a dos nuevas normas que inciden en la digitalización del sector empresarial.
Son dos conceptos distintos, el de la factura electrónica obligatoria y el del Reglamento Verifactu, que suelen confundirse, lo que justifica la necesidad de diferenciarlos.
Es probable que la confusión se explique por la coincidencia temporal, ya que ambas legislaciones van a desarrollarse en un plazo temporal similar (entre los años 2027 y 2028) y el contexto de la digitalización empresarial. También, que las dos iniciativas se refieran al ámbito de la facturación, aunque con objetivos y funciones distintas.
Diferencias entre factura electrónica y Verifactu
Quizá, la forma más sencilla para distinguir la facturación electrónica del sistema Verifactu es señalar que lo primero alude al formato y lo segundo es un programa informático homologado para gestionar las facturas.
Es decir, para explicar qué es la factura electrónica obligatoria hay que comparar con la primera idea que se viene a la cabeza y es la del archivo PDF. Y es que, es una idea errónea pensar que eso es una factura electrónica cuando es realmente una imagen de una factura convencional, o sea, en lugar de soporte papel se hace una foto que se envía por email. La factura electrónica sí que exige un formato de datos estructurado que un sistema informático pueda procesar de forma automática. Por su parte, Verifactu es un sistema de control fiscal.
Así que, ya hemos establecido la primera diferencia, en lo que se refiere al concepto de lo que hablamos. La segunda tiene que ver con la finalidad de cada figura. Porque Verifactu está pensado para combatir el fraude fiscal, mientras la factura electrónica busca acabar con la morosidad y con los retrasos en los pagos de las facturas.
Ambas normas tienen en común que conllevan un calendario de plazos para implantarse, pero que afectarán a todos los agentes empresariales, desde las grandes firmas a los pequeños autónomos. Y, también, que pueden integrarse fácilmente y de manera no gravosa económicamente con un solo gesto, la adquisición de un software de ERP. Es el propio proveedor de esta herramienta el que se ocupa de integrarla en el sistema de cada empresa, garantizando que cumple con estos dos cambios y migrando los datos antiguos. Su coste es mínimo y, en el caso de autónomos o Pymes, puede ser gratis pidiendo las ayudas del Kit digital.

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